La ducha con cambios de temperatura, el ritual de las piernas más bonitas

Además de conocer cuáles son los alimentos y las frutas que ayudan a frenar la aparición de  y llevar a cabo una rutina de ejercicios específicos, existen varios hábitos sencillos (como aprender a manejar la temperatura corporal) que según los expertos pueden beneficiarnos a la hora de embellecer la piel y mejorar su tonicidad. “La ducha con cambios de temperatura nos ayuda a preparar las piernas de cara a la primavera, dado que mejora la circulación de la zona y el retorno venoso”, nos cuenta la doctora Nelly Cartró, especialista en Cirugía Plástica y Reparadora de Clínica Opción Médica.

“Los cambios térmicos son especialmente indicados para estimular el sistema inmunológico. Mientras que las duchas de agua fría son estimulantes y recomendables para personas con problemas de circulación, las de agua caliente son relajantes, por lo que se convierten en una buena elección antes de acostarse o como método de relajación”, nos cuenta , directora del Instituto de Belleza y Medicina Estética Maribel Yébenes.

 

Así, lo ideal es combinar ambas temperaturas dependiendo del momento del día y los efectos que busquemos. “El agua caliente tiene beneficios ampliamente conocidos. A nivel local produce un aumento del riego sanguíneo, que alivia la tensión y relaja los músculos. Pero una ducha de agua caliente también tiene beneficios a nivel sistémico, pues algunos estudios demuestran que puede aumentar los niveles de oxitocina, reduciendo la ansiedad. Además, alivia los síntomas del resfriado ya que actúa como descongestionante”, profundiza la doctora Mercedes Saenz de Santamaría, médico estético en Clínica Dermatológica Internacional, quien también nos cuenta el efecto del agua fría, que “mejora significativamente el sistema inmunológico y nos ayuda a combatir las infecciones.

Además, mejora el retorno de la circulación linfática y sanguínea. Esto se debe a que la disminución de la temperatura corporal produce de forma automática un aumento de nuestra frecuencia cardíaca y aumento del tono muscular, lo cual favorece el retorno sanguíneo. Como el cuerpo está intentando mantener la temperatura corporal, se consumen más calorías”.

 En lo que respecta a la piel, el agua caliente abre los poros, mientras que el agua fría los cierra, mejorando el aspecto general de la dermis (esto también es aplicable al pelo, que se mantiene más brillante y con mejor aspecto, previniendo incluso la caída del mismo). Asimismo, el agua fría tiene efecto antiinflamatorio y tonificante. “Por tanto, lo ideal es que combinemos en cada ducha tanto agua caliente como agua fría, para obtener los beneficios de ambas, pero siempre acabando con fría al final”, explica la doctora de Clínica Dermatológica Internacional.

La recomendación para todas y a partir de los 20

Además, puedes incluir en tu rutina de belleza otra serie de hábitos que les vienen muy bien a tus piernas, y la hidratación juega, como casi siempre que hablamos de piel, un papel fundamental. “Para mantener la piernas sanas es vital hidratarlas y tonificarlas a diario, sin olvidarnos de las rodillas, una de las zonas donde más se refleja el paso del tiempo. En el caso de las piernas, además, suelen aparecer celulitis y flacidez, y por eso es importante cuidar la alimentación (evitar las grasas saturadas, alcohol, bebidas carbonatadas…), hacer deporte e incluir productos de nutricosmética como el colágeno Gold Rx que ayuden a mantener la piel más tersa y tonificada”, explica Myriam Yébenes.

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“Desde los 20 años, e incluso antes, es recomendable utilizar a diario al menos una crema hidratante que mantenga nuestra piel elástica, sea cual sea el tipo de piel. Cuando empiezan a aparecer problemas como estrías, piel de naranja o flacidez, hay que utilizar cremas específicas anticelulíticas y reafirmantes”, nos cuenta Leticia Carrera, de los Centros Médico Estéticos Felicidad Carrera, quien explica que hay que aplicarlas por la mañana y por la noche sobre la piel limpia y seca.

“Se extienden con pases de masaje siempre en sentido ascendente desde la rodilla a la ingle. También se pueden dibujar círculos con las yemas de los dedos presionando ligeramente hasta que se absorba el producto”, explica, a la vez que matiza que son una ayuda para tratar el aspecto de la piel de naranja, pero en su opinión, “no consiguen tratar la celulitis al mismo nivel que las técnicas de medicina estética”.

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Exfoliar para aumentar la eficacia de las cremas

Pero sin duda, hay una rutina que tienes que incluir, sí o sí, si quieres presumir de piernas, y esa es la exfoliación. De forma habitual, las células de nuestra piel se renuevan cada 28 días. Con el paso del tiempo, esta renovación o recambio celular se va haciendo más lenta. Si aceleramos ligeramente este proceso con exfoliaciones periódicas, la piel va a estar más tersa, uniforme, suave y flexible.

“Lo que conseguimos, por tanto, es eliminar la capa de células muertas superficiales y, de esta forma, se van a absorber mejor los principios activos de las cremas que apliquemos posteriormente. También activa la circulación y favorece la oxigenación de la epidermis. Así, una piel bien cuidada e hidratada se va a mantener joven y sin flacidez por más tiempo”, nos explica la doctora Mercedes Sáenz de Santamaría, médico estético en Clínica Dermatológica Internacional.  

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¿Una o dos veces a la semana?

También la recomienda Leticia Carrera, quien nos dice que “para activar la regeneración cutánea conviene realizar una exfoliación de la piel del cuerpo con cierta frecuencia, lo que nos ayudará a mantenerla joven y sana y a que los productos que nos apliquemos anticelulíticos, hidratantes, reafirmantes… tengan mejor resultado”. Y es que esa es una de las claves de la exfoliación, “preparar la piel antes de algunos tratamientos anticelulíticos, antes de tomar el sol o incluso antes de depilarte”, nos explica Myriam Yébenes. Una de las preguntas más repetidas es cada cuánto tiempo conviene hacérsela, y todo depende del tipo de piel.

En piel normal podemos hacer un  suave semanal, en piel muy fina y seca mejor recurrir a la exfoliación mensualmente y si tenemos la piel muy sensible mejor evitar los peelings. Además, nunca conviene exponer las piernas al sol tras el peeling y hay que aplicar siempre un producto hidratante a continuación para completar el tratamiento regenerador de la piel”, afirma Leticia Carrera.

Coincide con ella Myriam Yébenes: “Se debe realizar una vez a la semana o una vez cada 15 días y debes elegir productos con ingredientes acordes a tu tipo de piel: hidratantes para la piel seca, evitando los ácidos si tienes la piel sensible. Puedes realizarla en seco o humedeciendo previamente la zona con un poco de agua tibia”. Y es que la ducha es un buen momento en el que puedes aprovechar para hacer este ritual. Solo tienes que abrir la ducha de agua caliente, dejar que el vapor invada el cuarto de baño y, entonces, aplicar una capa generosa de tu exfoliante corporal para masajearlo. Luego solo tendrás que aclarar la piel y ver cómo tu piel está más lisa, suave e hidratada.

1. Gel exfoliante Gommage Douceur Body para pieles sensibles de . 2. Instant Tan Body Gloss, de St. Tropez, para conseguir un color inmediato que dura 24 horas. 3. Elancyl Slimming Concentrate Minceur, pensado para tratar la celulitis más rebelde. 4. Exfoliante perfeccionador corporal de Darphin, mejora la textura de la piel y suaviza aplicándolo 1 o 2 veces por semana. 5.  Baume de Rose Body Scrub de By Terry, exfolia, alisa y regenera la piel.

 

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